lunes, 11 de agosto de 2014

Escritores de la vida



Todos somos escritores de nuestra propia vida.

A lo largo de nuestra cinta de ADN alineamos miles de "letras" en un orden determinado.

Esas "letras" forman "palabras" con un poder de creación divino.

Un nuevo orden en las "letras" puede dar origen a nuevas "palabras", inexistentes e inteligibles hasta ahora. Tan inteligibles que son interpretadas por muchos como una enfermedad o malformación.

Tomemos por ejemplo un tumor cerebral e interpretemoslo como una mutación genetica. Como un nuevo orden en la cadena de "letras" genéticas que debemos "descifrar". Un tumor podría tratarse pues en realidad, de una mutación a nivel genético de origen "divino", o lo que es lo mismo, de una nueva palabra o frase que "Dios" está a punto de "decir", para crear algo nuevo.

Claro que, a veces, antes de crear, es necesario llamar al "desfabricante". Si el cuaderno está lleno, habrá que hechar mano de la goma y confiar en haber escrito con lapiz y sin haber apretado mucho.

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