viernes, 18 de marzo de 2016

Las consecuencias de una Experiencia Cercana a la Muerte (ECM)



Guillermo Pulido

Extraco de una entrevista con un paciente que tuvo una ECM en el transcurso de un ataque al corazón ocho años antes (1):

Yo no temo morir porque nunca podré olvidar lo que me ocurrió allí. Ahora tengo la seguridad de que la vida continúa. Con el paso de los años  he experimentado una serie de cambios. Siento un fuerte vínculo con la naturaleza. El jardín tiene ahora un papel fundamental en mi vida. Me he vuelto mucho más emotivo. He desarrollado un gran sentido de la justicia. Me he hecho más paciente y sosegado. Ahora puedo ver las cosas con perspectiva. Mi agresividad es cosa del pasado. Siento una fuerte exigencia interna que me impide volver a mentir: prefiero callar a decir una mentira piadosa. Lucho contra los tiempos establecidos: cada cosa lleva su tiempo. Pero me las apaño bastante bien. Antes no sabía nada sobre espiritualidad; no tenía el menor interés. Pero ahora soy consciente de tener poderes proféticos, con los que puedo ayudar a los demás. Tengo un sexto sentido. Pasados los años me he acotumbrado a vivir con ello. Se ha convertido en un componente más de mi vida. Hoy en día confío plenamente en mis instintos. En el momento en que empiezo a pensar todo se va al garete. Sin embargo, mi hipersensibilidad también conlleva un montón de problemas, ya que genera tensión entre el rechazo de los que no la entienden y la curiosidad de esas mismas personas. He aprendido a escuchar a mi cuerpo. Disfruto de la vida intensamente. Ahora me doy cuenta de cosas en las que no había caido antes. Creo que la gente ha dejado de vivir de corazón. Y prefiero hacer las cosas tan sencillas como sea posible. Estoy encantado y agradecido de poder discutir estos temas con mi esposa.
 Consciencia.
Mas allá de la vida.
Pim Van Lommel


(1) Esto creo que me ha llegado por medio de mi abuelo materno, él murió por estas fechas, hace 51 años, precisamente de un ataque al corazón. Gracias abuelo Guillermo. Siempre tuviste un buen ojo y aunque el otro fuera una bola de cristal Pulido, a mi me ha servido para ver más, incluso allá donde vais los abuelos tuertos.

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