miércoles, 23 de diciembre de 2015

Unos seres extraños


   Dentro del proceso fluido y eficaz del sistema de vida en la Tierra surgió una chispa insólita en una forma viviente. Podría haber ocurrido con cualquiera de las miles de especies y nadie conoce la razón de que le ocurriera a ésta. No se trató de una nueva creación, sino de la modificación de una vieja. De modo que todas las pautas del Sistema de vida original en la Tierra conservaron su poder, sin que la nueva unidad pudiera controlarlas más que de forma parcial.

   Para que esta mutuación permaneciera, debía ocurrir en más de un individuo y en distintos sitios. Las pruebas descubiertas por los arqueólogos y antropólogos demuestran que esta transformación se produjo de forma prácticamente simultánea en distinas regiones, en el mismo contexto temporal, contando a partir de la aparición del sistema.

   Al comienzo, esta nueva especie modificada tuvo dificultades para sobrevivir. Su naturaleza la obligó a desarrollar un método de supervivencia único. El nuevo individuo carecía comparativamente de pelo, excepto en la cabeza, de modo que tuvo que tomar medidas especiales para protegerse del frio, el calor y las mordeduras y zarpazos de otras especies. No tenía cola y por consiguiente no podía subirse a los árboles para huir de los ataques y -más importante aún- carecía de este medio para expresar sentimientos. Sus dos patas -en lugar de cuatro- lo convertían en un ser desequilibrado, desgarbado, con una columna vertebral que en principio habá sido creada para permanecer en posición horizontal. Por último, este ser poseía un añadido a su cerebro animal, similar a un tumor, que constituía la clave de su diferencia.

Fuente: El viaje definitivo. Robert A. Monroe

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Ayer, día de la lotería, a mi me ha tocado una receta del antipsicótico Zolafren (Olanzapina). Por más que he tratado de convencer a mi nueva psiquiatra, Gema, que no me extendiera la receta ha sido imposible no llevarla con migo. La transcendencia de este hecho ha resultado ser, como intuía caótica. Mi mujer sólo tenía esperanzas puestas en que la psiquiatra me diera algo para "matar" al nuevo yo y yo tenía claro que esta vez no me iva a dejar "matar", pues albergaba la esperanza de que mi familia física aceptara mi "nueva familia espiritual".

Enseguida vi venir el panorama y lo primero que hice, despues de meditar lo ya meditado, fue comunicar mi firme decisión a Isa de que no iba a tomar la medicina. Ni siquiera la compré, la compró Isa más tarde. Intuyendo la que se me avecinaba y para no hundir la casa rural navideña le comunique a Isa que no iría a la casa rural. A buen seguro que la insistencia de la familia de Isa de que tomara la medicina habría acabado en una batalla dialéctica que habría ennegrecido el panorama navideño y a mi me hubiera dejado sólo en tierra ajena y sin sitio a donde ir. Me hubiera sentido como Rambo en acorralado. También la comuniqué que aceptaba su propuesta de separación y que firmaría cuando ella quisiera, ya que ahora intúia una convivenvia más dura y dificil. 

Pronto llegaría la primera oleada, debido a que Isa comunicó todas mis intenciones en mi casa, enseguida recibí la llamada de mi madre, quería hablar en persona conmigo. Deje de hacer las croquetas y me fui para allá. Me esperaban; mi madre, mi padre y mi hermana Ana. La situación fue dramática. Ellos solo veían a un loco que lo va a perder todo y con riesgo de suicidarse. Yo no paraba de repetirles que estaba bien, que siempre he estado bien excepto cuanto la primera psiquiatra, Alicia, me recetó el medicamento que ya me tomé en su día, a causa de la fortisima presión familiar, y que me llevó a una tremenda depresión... Reproches morales y amenzas de exclusión familiar me fueron lanzados desde 3 flancos. Yo, aunque a veces temblaba por los impactos, aguanté estoicamente.

¿Cómo explicar que los síntomas que muestro son causados por el nacimiento de un sanador?, o mejor dicho, dadas las fechas en las que estamos sería mejor decir, de un salvador... Lo he intentado pero todos los adultos que me han oido, si bien es cierto que sólo han sido mi familia y amigos más cercanos, piensan que estoy loco...


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