miércoles, 3 de febrero de 2016

Levanto la cabeza sin importar que veais mis lágrimas.

 Resultado de imagen de prefiero morir de pie que vivir siempre arrodillado
Estoy pasando por uno de los peores momentos de mi vida... La semana pasada firmé el divorcio (no deseado). Que por qué lo firmé, pues porque decidí no ponerselo dificil a mi pareja y ella me lo pidió. Me debo ir de casa en menos de 3 meses. Ha sido empezar a buscar casa y el mundo se me está derrumbando. Cada 2x3 me caigo al suelo y me hecho a llorar. Se me mezclan las ideas de buscar piso con la de darme por derrotado y pedir perdón a ... Pero perdón por qué... Las lágrimas me acompañan en este largo final... Un final amargo y doloroso. A penas me veo capacitado de tomar decisiones.... Me siento como un niño pequeño perdido, abandonado, sin saber que camino elegir... Hay una terrible lucha en mi interior que amenaza con destrozarme por dentro. Si, realmente ahora temo caer enfermo. Estoy bloqueado. Tengo miedo, un miedo atroz..Me siento como un niño ante una pesadilla de la que no sabe salir. Por eso me agacho, me acurruco y lloro... Se que doy lástima, pero es lo que toca. Tuve épocas en las que fui fuerte, pero parece que ahora toca la época de ser débil. Sólo espero ser suficientemente fuerte y aguantar, sin tener que medicarme con antipsicóticos. Para mi, tomar antipsicóticos es como aceptar que no soy capaz de vivir la vida tal cual es, compleja. Una complejidad que vida tras vida vamos evitando, enredando y heredando. Creo que estamos llenos de enredos y miedos y que nos medicamos para no afrontarlos, huyendo de lo que la verdad esconde... Escribir esto me está ayudado, me está dando fuerzas para ponerme de pie y levantar la cabeza sin importar que se me vean las lágrimas...
Creo que al escribir canalizamos la energía de dentro a fuera. Quizás, al escribir lo que sentimos, cuando estamos mal, sacamos de algún modo parte de ese mal que nos consume. Es como si, al “verlo fuera”, escrito, somos “conscientes” de ello fuera y por lo tanto si está fuera ya no está dentro (pasa del inconsciente al consciente), deja de estar dentro de nosotros. Es muy dificil explicarlo, pero algo similar pasa también al hablar con alguien de un problema. Tan sólo con contarlo te quedas mejor. Yo no tengo a nadie a quien contárselo, pero por suerte tengo este Blog y he podido sacar parte del mal que tenía dentro y verlo fuera. 

Creo que ese niño acurrucado que lloriquea soy yo mismo en el pasado, niño dormido que despierta en el presente, desde el profundo sueño del inconsciente. Que despierta al revivir matices del preciso instante pasado que me hizo caer de rodillas y quizás incluso morir, entrando en el sueño eterno. Quizás Calderón de la Barca se refería a esto con su famosa frase "la vida es sueño".
Quizás sea la hora de rechazar vivir arrodillado y elegir morir de pie, pero enfocando la muerte de otro modo... Si,  es hora de que ese niño, acurrucado y a punto de morir de miedo, se levante, se enguaje las lagrimas y mire de frente a la muerte, a ese proceso de transformación, con los ojos llenos de valor.


Todos nos asustamos al verla.
Mas sabed que es normal temblar,
 como tiembla el gusano,
al convertirse en mariposa.

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